domingo, 28 de diciembre de 2025

ZAPATERO, DESDE LA MEDIOCRIDAD MÁS ABSOLUTA HASTA LA MÁS VIL PERVERSIÓN

 


 La típica sonrisa bobalicona y a la vez diabólica de un peligroso personaje

En este mismo blog, en enero de 2015, se contaban una serie de evidencias de la simpleza y mediocridad de José Luis Rodríguez Zapatero, que fue Presidente del Gobierno de España de 2004 a 2011. Más de diez años después, este personaje necio y obtuso se ha convertido en cómplice de gobiernos criminales que matan para mantener el poder, en compinche de terroristas asesinos, en secuaz de narcotraficantes sin frenos morales. Su pasado de sujeto sin el menor talento ni rastro de moralidad fue su comienzo

 

Seguramente este individuo se cree poco menos que la bondad personificada, cosa que les ocurre a menudo a quienes se dicen a sí mismos que, siendo de izquierdas (o de la creencia que sea), están legitimados para hacer cualquier cosa, pues así se lo permite su ideología. Lo curioso del caso es que de izquierdas no tienen nada, al contrario, están perfectamente engranados en la maquinaria capitalista, gozan de abultadísimas cuentas bancarias, de monstruosas propiedades inmobiliarias y de todos los lujos propios de los multimillonarios…., pero se sienten muy de izquierdas y desprecian profundamente el capitalismo. En realidad hay que tener muy escaso cerebro y nula conciencia para, al igual que Rodríguez Zapatero, aliarse con ricos y poderosos para alcanzar fortunas fabulosas pasando por encima de los derechos de los débiles y de quienes se atreven a llevarles la contraria.

 

El ex presidente de España ha llegado hasta ahí, hasta la total ausencia de conciencia y moralidad, desde una total ausencia de inteligencia, desde esa medianía que incapacita para ver la realidad. Y esto es algo que demostró desde su juventud. Siempre fue persona muy corta de entendederas, un hombre muy simple que actuaba inconscientemente y sin calcular las consecuencias de sus actos. Lo que más le gustaba en su primera juventud era pasear por la calle Ordoño II, la principal de su ciudad, León, luciendo sus prendas de marca, pues siempre fue lo que se dice un pera.

 

Es sabido y recordado que gustaba de ir a jugar a las cartas a un bar, donde una vez lo pillaron haciendo trampas; los demás jugadores lo echaron entre insultos y descalificaciones, de modo que cualquiera con dos dedos de frente hubiera desaparecido del lugar para siempre; pero no Zapatero, quien, sin capacidad para asimilar lo vergonzante del trance, volvió al día siguiente para sorpresa de los demás, que lo pusieron de tonto para arriba mientras él se quedó de pie, sin hacer nada más que poner esa sonrisa bobalicona tan propia. Todos volvieron a los naipes repitiendo una y otra vez “¡este tío es tonto integral!”…, mientras él permaneció inmóvil hasta que se cansó y se fue.

 

Después, fue profesor sustituto durante unos meses en la Universidad. Una de las secretarias recuerda que, a diferencia de los demás profesores, que se encargaban de hacer sus propias fotocopias, Zapatero se las encargó a ella, que por hacerle un favor se las hizo. Lo malo es que el tipo se aprovechó de la buena fe de la secretaria y volvió una y otra vez a pedirle que le hiciera las dichosas fotocopias. Hasta que un día la jefa de secretaría vio que se formaba cola y preguntó qué pasaba, descubriendo que una de las encargadas de atender a los asuntos y trámites del alumnado tenía que perder el tiempo haciendo las fotocopias al señor Zapatero. La mencionada jefa se fue a ver al susodicho y le dijo que cómo tenía la cara tan dura para encargar a los demás algo que tenía que hacer por sí mismo, a lo que el torpe personaje respondió: “bueno, como me las hizo una vez yo se lo volví a pedir, y como me las seguía haciendo yo le volví a pedir ese favor desde entonces”… ¡Hay que tener muy escaso cerebro y muchísima cara dura para admitir que se aprovechó una y otra vez de quien no se atrevía a negarle un favor! Esa misma secretaria recibió una vez el encargo del dudoso sujeto de solicitar su historial académico, descubriendo que le faltaba aprobar una asignatura para conseguir la Licenciatura de Derecho (todo esto es fácil de comprobar).

 

Mientras fue profesor sustituto puso y corrigió exámenes a los alumnos. En cierta ocasión una alumna que recibió un suspenso fue a protestar y a ver el examen junto al profesor Zapatero, descubriendo entonces que este señor sólo había corregido la cara A de la hoja del examen, sin ni siquiera ver la cara B, con lo que, claro, no comprobó todas las respuestas. Lo ‘mejor’ del caso es que, muchos años después, en una reunión de amigos, el padre de otra alumna comentó que a su hija le había ocurrido lo mismo con el mismo profesor, lo que indica que este personaje tenía por costumbre (seguro que por pura vagancia) no corregir la totalidad del examen (todo es fácil de comprobar).    

 

Sería a finales de la década de los ochenta del siglo pasado. M. A. era el cantante de un grupo punk llamado B.S. y era muy de izquierdas y, sobre todo, muy sindicalista. Un día se presentó al ensayo y contó a sus compañeros de banda que en su sindicato estaban todos ilusionados porque esa tarde iba a ir Zapatero (ya un cargo importante del partido en la provincia) a darles una charla. Al día siguiente le preguntaron qué tal la charla y el orador; M. A. respondió que el tal se pasó tres cuartos de hora hablando sin decir nada, todo fueron vaguedades y generalidades, todo ir por las ramas, pasando de un tema a otro, de un asunto a otro sin concretar nada, sin decir nada de nada... Y el cantante del grupo punk concluyó con un premonitorio: "Este llegará a presidente del gobierno, seguro" (todo muy fácil de comprobar).

 

Y es que, en realidad, a los altos cargos de la política se llega sin valores morales, sin escrúpulos de conciencia y sin honestidad, pues todo eso no son más que estorbos, obstáculos para ascender en el partido y en la política. Para llegar a los más altos puestos de poder hay que estar dispuesto a adular y traicionar, a mentir, corromper, sobornar… Y si a todo ello se añade la falta de inteligencia, el éxito en política está asegurado. Zapatero es el paradigma.

 

CARLOS DEL RIEGO

viernes, 19 de diciembre de 2025

CANCIONES DE 1976 TAN BRILLANTES Y ATRACTIVAS COMO HACE 50 AÑOS

           

          

                    

        

     

 Cuatro de las canciones de 1976 que están hoy tan presentes y brillantes como entonces

No son pocos los amantes y estudiosos de la historia del rock que coinciden en que la década de los setenta del siglo pasado fue la era dorada de este estilo músico-cultural. Tras el explosivo nacimiento en los cincuenta y el crecimiento deslumbrante de los sesenta, los setenta supusieron el momento de madurez, de creatividad desbordada y de apertura a todos los horizontes. Eagles, Blue Öyster Cult, Boston, Ramones, Pistols, Fleetwood Mac, Thin Lizzy o Kraftwek dejaron canciones eternas que aún estremecen y producen vibración interna


El rock en sus más diversas modalidades, sinfónico, progresivo, heavy, hard, country-rock, rock sureño… estaba en su apogeo creativo, lo cual fue como un pinchazo que impulsó la aparición del punk-rock, que permitió la aparición de la new wave y variantes; y paralelamente, en Alemania, la música techno también alcanzaba su mayoría de edad… Sí, hace ya cinco décadas, el rock produjo momentos que han traspasado todas las fronteras temporales, canciones que no sólo no pierden brillo, sino que parecen centellear más y se hacen más atractivas con el paso de los años. 

 

El tema más importante de Boston, el más recordado de su primer álbum y de toda su carrera, es ‘More tan a feeling’, una obra maestra, un medio tiempo potente y emotivo. Es imposible resistirse a la exquisita voz del cantante Brad Delp, superpuesta en múltiples capas para crear armonías increíbles en un imponente estribillo, y a la elaboradísima guitarra de Tom Scholz, fundador y compositor, quien dedicó n menos de cinco años a la creación de ese ‘Más que un sentimiento’ que habla de lo que se siente, precisamente, al escuchar ciertas canciones. Un éxito innegable, imperecedero, que suena impecable para oídos modernos como lo fue para quienes lo estrenaron. Y todo, excepto parte de las voces, fue grabado en el sótano-estudio de Scholz.

 

‘(Don't fear) The Reaper’ (‘No temas a la Parca’) es una cancón totalmente atípica en la discografía de los neoyorquinos Blues Öyster Cult. El grupo tiene un montón de temas de potente y guitarrero rock progresivo que les valdría puesto de honor en los altares del rock duro; pero también fueron capaces de crear deliciosos y mucho más ligeros estribillos. ‘(Don't fear) The Reaper’ fue nombrada canción del año por la revista Rolling Stone, algo muy meritorio en el año 1976, repleto de increíble música rock. Pocas canciones con la muerte como tema han tenido tanto éxito comercial, sin embargo esta pieza escrita por Donald Roeser (alias Buck Dharma) sigue causando la misma sensación en sucesivas generaciones atmósfera única, alegre pero melancólica, con riffs apasionantes, emocionante solo de guitarra y armonías memorables.

 

La banda irlandesa Thin Lizzy merece el recuerdo por su excelente ‘The boys are back in town’. Pegadiza como muchas otras de mediados de los 70, se ha convertido en un clásico indiscutible (tiene papel destacado en la exitosa película ‘Toy story’). Alcanzó el número 12 en el Billboard Hot 100 e impulsó su álbum ‘Jailbreak’, que finalmente obtuvo el disco de oro en Estados Unidos. Escrita por el malogrado Phil Lynott, su combinación de letras contundentes, ritmo acelerado y estribillos irresistibles la han convertido en todo un clásico.

En1976 The Eagles se convirtieron en una de las bandas de rock con mayores ventas de todos los tiempos gracias a ‘Hotel California’. La canción surgió de partes de guitarra creadas por el guitarrista Don Felder, arregladas bajo influencia de ritmo reggae tipo Bob Marley. El paso de los años no sólo no le quita brillo y potencia, sino que ya se ha convertido en icónica, en algo únic, singular, incluso misterioso. Trabajada con minucioso detalle, la banda modificó varias veces la letra, e incluso cambió la tonalidad completa de una canción que estaba destinada a cautivar a públicos de todas las épocas. Fue, y sigue siendo, indiscutible número uno de rock en su forma más clásica, y con la voz solista del batería Don Henley. El Lp homónimo fue aclamado por la crítica y lleva vendidos veinte, treinta millones de ejemplares.

 

El evocador ‘Go your own way’ de Fleetwood Mac se lanzó en diciembre de 1976 como anticipo del Lp superventas ‘Rumours’ de 1977. El tema habla del amargo final de la relación entre el autor, guitarrista y cantante Lindsey Buckingham y la también cantante Stevie Nicks. Esa dolorosa ruptura dio lugar a un tema inolvidable (igual que las tormentosas relaciones entre todos los miembros de la banda entre sí produjeron un Lp imperecedero) que combina pop con toques folk y un ritmo alegre que contrasta con la intensidad y amargura de la letra. Cinco décadas después ese estribillo sigue siendo muy estimulante y un punto crucial del pop-rock de siempre.

 

También aquel año la música tecno se expandió desde Alemania por todo el mundo. ‘Radio activity’ (en alemán ‘Radio-Aktivität’ ) es el quinto álbum de estudio de los alemanes Kraftwerk, los ‘inventores’ y divulgadores de la música electrónica y del tecno. Fue lanzado en noviembre de 1975 y fue el primer álbum completamente electrónico de la banda y de cualquier banda. Desde entonces la m´suica tecno ha dado mucho de sí…

 

También fue el año de la irrupción estrepitosa de la música punk, ajena a casi todos los cánones establecidos para el pop y el rock. El tema punk estadounidense por excelencia es el primer sencillo de The Ramones, ‘Blitzkrieg bop’, una pieza que aglutina todo lo que ofrece el punk-rock. Su contrato discográfico fue el primero que firmó una banda punk onante del nuevo género. Con su contagioso ‘¡Hey ho! ¡Let´s go!’ y su sencilla y agresiva estructura de tres acordes, fue una declaración de intenciones y un llamado a la acción para los aspirantes a punk de todo el mundo. Curiosamente la canción ha tenido mucho más éxito y más recorrido con el paso de los años que cuando apareció. Y eso que su ‘filosofía’ ha sido copiada y copiada…

 

Y también Los Sex Pistols hicieron su aparición (con menos encanto que los anteriores). ‘Anarchy in the UK’ parecía sugerir que la banda pretendía destruir el ser británico, y así lo entendió la prensa sensacionalista inglesa. Y eso que el tema tiene mucho más en común con el hard rock de principios de los 70 que con el incipiente punk-rock. Lo que sí consiguió fue vender casi sesenta mil copias y la prohibición de ser radiado por la BBC y de que su discográfica lo retirara del mercado. El resto es más que conocido.

 

Estaría bien viajar hasta 2075 y comprobar si hay canciones de 2025 que sigan escuchándose y vendiéndose como, seguro, seguirán todas estas.

CARLOS DEL RIEGO









sábado, 13 de diciembre de 2025

LA INMORALIDAD NECESARIA PARA METERSE A ÁRBITRO DE DEPORTES

 



 La injusticia e inmoralidad son consustanciales a quien decide meterse a árbitro, es decir, a perpetrar injusticias a sabiendas de que va a cometerlas, aunque sea involuntariamente

Cuando una persona decide meterse a árbitro (de fútbol, baloncesto, balonmano, waterpolo…) sabe que va a equivocarse y que cada equivocación se traducirá en una injusticia, es decir, quien comienza en el arbitraje entiende perfectamente que va a cometer abundantes injusticias: voluntaria o (en el mejor de los casos) involuntariamente va a ser injusto. Por eso, no es atrevido afirmar que quien se mete a árbitro tiene que tener una moralidad laxa y elástica, una moral ajena a conflictos de conciencia por el daño causado

El que comienza sus ‘estudios’, su preparación para convertirse en juez de deportes no puede desconocer que caerá en el error, y sin embargo eso no lo disuade, sino que continúa aun a sabiendas de que va a perjudicar, que va a ser injusto. Habitualmente quien está o ha estado en el arbitraje suele esgrimir el argumento de que ‘todo el mundo se equivoca’, sin embargo, no tiene en cuenta que no todo el mundo se mete a juzgar eventos deportivos ni tiene obligación de hacer justicia. Igualmente  se disculpan argumentando que ‘también los jugadores se equivocan’, un razonamiento falso, ya que el encuentro deportivo han de decidirlo los jugadores con sus aciertos y sus fallos, mientras que el árbitro no tiene derecho a decidir el partido de un modo u otro: el árbitro tiene la obligación de ser justo, o sea, de ser certero siempre. Y si no es así comete grave injusticia.

 

La realidad indiscutible es que cada vez que el colegiado yerra altera el natural discurrir del partido. Y no se trata ya de jugadas determinantes, como un balón de gol que entra o no, una expulsión, una pena máxima…, sino que incluso jugadas aparentemente banales, como un saque de banda que se concede al equipo infractor, modifica lo sucesivo. Por ejemplo: en el primer partido de Francia en el Europeo de fútbol de 2024 contra Austria, un delantero austriaco tiró a puerta y un defensa francés desvió el tiro, que salió a córner (de modo bastante claro); sin embargo, el árbitro dio saque de puerta, y en la jugada siguiente (medio minuto después) Francia anotó el único gol del partido, el que le dio la victoria. Un fallo aparentemente intrascendente modificó de modo determinante el transcurrir del partido; si el referí hubiese atinado con su decisión, Austria hubiera sacado de esquina y ese tanto de Francia jamás hubiera tenido lugar, es decir, si hubiera señalado correctamente nada de lo que sucedió después hubiera sucedido. En otras palabras, la equivocación del árbitro manipuló el natural desarrollo del encuentro y, evidentemente, el resultado final. De modo involuntario, pero él fue quien decidió el tanteador. Lo mismo pasa cuando se da un simple y aparentemente trivial saque de banda de modo erróneo: se altera todo lo que sucederá a continuación. En fin, cada error del juez del encuentro altera lo que justa y naturalmente debería pasar.  

 

También puede razonarse que el árbitro es algo así como un gorrón que vive a costa del deportista, puesto que nadie pagaría por ver en acción al señor del silbato; no, el público paga y genera ingresos porque quiere ver al jugador de fútbol, de baloncesto, de balonmano…, no por ver en acción al colegiado, que no deja de ser un mal necesario, una figura indeseable que causa perjuicios pero de la que no se puede prescindir… de momento. Por todo ello resulta ciertamente insultante, intolerable, la situación en la que el árbitro se comporta de modo soberbio, vanidoso, como si él fuera el dictador que no tiene que dar explicaciones ni admite preguntas: él decide y los demás a callar y obedecer. Como si él fuera quien llena las gradas. Esa vanidad y engreimiento, esa soberbia, ese endiosamiento debería ser extirpado, sancionado, y exigir al gorrón que se comporte con humildad ante quien genera los ingresos de los que él cobra.

 

Y ¿por qué una persona está dispuesta a cometer injusticias, graves injusticias que alteran de modo determinante el encuentro deportivo? Y ¿por qué está dispuesta a ser injusta (involuntariamente en el mejor de los casos, puesto que hay otros…) e intervenir en el resultado del partido? La respuesta el evidente: por dinero, claro.

 

Llegados a este punto es fácil preguntarse ¿y cómo se solucionaría el asunto?, ¿cómo buscar hacer justicia en el deporte profesional? Sin embargo, ese es otro debate, aquí sólo se ha tratado de la persona, del individuo y su conciencia, de cómo afecta a su moralidad, a su dignidad personal  el convencimiento de que va a cometer injusticias metiéndose a arbitrar enfrentamientos deportivos. ¿No tienen conflictos morales?, ¿no afecta a su conciencia comprobar que ha perjudicado aunque fuera de modo involuntario?

 

Para ser árbitro hay que tener un tanto así de inmoralidad e indignidad, pues de otro modo no se podría vivir sabiendo que se gana dinero siendo injusto.

 

CARLOS DEL RIEGO

sábado, 6 de diciembre de 2025

HACE 60 AÑOS LOS BEATLES EDITARON ‘RUBBER SOUL’, UN DISCO CRUCIAL QUE INFLUYÓ EN MUCHOS OTROS GRANDES DEL ROCK

 


La foto de la que Beatles sacaron la portada de Rubber-Soul

 

Los más entendidos y conocedores de primera mano aseguran que la carrera discográfica de The Beatles se puede dividir en dos: antes y después del Lp ‘Rubber soul’, de 1965. El público, su público, ya estaba rendido, pero por primera vez la crítica en todas partes coincidió en la grandeza de este álbum. Los arreglos son muy específicos, muy expresivos, las letras muy maduras (a pesar de que estaban en los veintitantos), la instrumentación muy innovadora y versátil…, ¡y qué se puede decir de la inspiración que evidencian sus deliciosas melodías! Muchos otros músicos de rock se han rendido a aquel disco y no pueden dejar de señalar lo mucho que les influyó ‘Rubber soul’

 

Hace nada menos que sesenta años (toda una vida) que aquellos chavales tocados por la mano del talento sacaron el ‘Rubber soul’, su sexto elepé. Ese mismo año ya habían lanzado otro, el ‘Help!’, pero en diciembre del 65 dejaron más que claro que no se conformaban, que podían hacer algo más… Elvis Costello, Brian Wilson, Roger Daltrey y otros afirmaron sin rodeos que aquel disco cambió su forma de ver, entender y componer música. 

 

John Lennon dijo un día: “Si no conoces ‘Rubber soul’ no conoces a los Beatles”. Para Harrison “ese es mi disco favorito de los Beatles”. Y McCartney afirmó que “pudimos hacer ese disco porque ya no éramos los mismos que los que hicimos los anteriores, habíamos avanzado mucho”. Esto pensaban los autores (ayudados, eso sí, por un también inspirado Georges Martin) de las canciones (todas propias). Y muchos otros gigantes del rock también lo vieron así, como demuestra su ‘rendición’ incondicional a ese inolvidable Lp.

 

El que de 1963 a 1967 fuera manager y productor de los Stones (que nunca fueron enemigos de los Beatles) Andrew Loog Oldham, que tuvo luego una exitosa carrera con otros, no dudó en afirmar con rotundidad: “El ‘Rubber soul’ fue el álbum que transformó el mundo de la música en que vivíamos hasta entonces en el mundo de la música en que vivimos hoy”. Más claro no se puede decir.

 

Autor inspirado y de ya larga carrera es Elvis Costello, quien explicó: “Tendría once o doce años cuando lo escuché; ‘Rubber soul’  fue el primer álbum que me hizo pensar: 'Esto trata sobre un mundo que no conozco', puesto que hasta entonces todas las canciones de los Beatles parecían muy alegres; en este disco todo tenía un toque más oscuro (sobre todo las de Lennon) y más maduro las de los dos, las de John y las de Paul (las de éste eran algo más alegres)”.

 

The Who sacó su ‘My generation’ el mismo día que salió el ‘Rubber soul’. Roger Daltrey dijo: “Pasé de Chuck Berry y los clásicos del blues a este Lp de los Beatles, del que sólo puedo decir una cosa, me encantó desde el primer momento”.

 

Brian Wilson dijo con rotundidad que el 'Pet sounds' de sus Beach Boys "nunca habría existido sin el 'Rubber soul' de los Beatles. El nuestro fue un buen álbum, pero no el mejor. Creo que 'Rubber soul' de los Beatles sigue siendo el mejor álbum de todos los tiempos". Esto dijo en 2001 uno de los más grandes.

 

Grace Slick, la solista de Jefferson Airplane declaró con sinceridad en 2010: “Hasta ese momento pensé que los Beatles eran poco más que una tontería para adolescentes…, pero cuando escuché ‘Rubber soul’ todo cambió en mi pensamiento y en el mundo de la música”.

 

John Cale, integrante de la Velvet Underground (junto a Lou Reed) explicó en el año 2000: “Beatles fueron un motor para los Velvet, pues nos hicieron trabajar más duro y nos pusieron en marcha. Y ‘Rubber soul’ era donde te veías obligado a tratarlos como algo más que una moda pasajera. Era una banda rica en ideas, y me encantó cómo George logró incluir todos esos instrumentos indios. Fue un momento único en la historia del rock».

 

Incluso Paul Stanley, guitarrista de Kiss, lo elogió de un modo muy descriptivo: “Dentro de su simplicidad es tan elocuente…La emoción que lo impregna lo convierte en algo simplemente extraordinario». Simplemente. 

 

Hay insinuaciones sexuales en ‘Drive my car’ y en ‘Girl’; nostalgia por los seres queridos que han muerto en ‘In my life’; amor tradicional sin más en ‘Michelle’; amor loco en el que ella lo deja entrar en su casa pero lo obliga a dormir en la bañera en ‘Norwegian wood’; hay amor en sentido hippie, en sentido ‘flower power’ en ‘The word’; también hay ruptura amorosa, en ‘Think for yourself’, plagada de palabras amargas como miseria, mentiras, ruina; aparece la ansiedad por la separación en ‘Wait; y a diferencia de ‘canciones de amor simples’ escritas hasta entonces, ‘You won´t see me’ es de amor, pero mucho más profunda, mucho más madura; está la primera que no tiene nada que ver con chicas, ni con el amor, ni con romanticismo, ‘Nowhere man’; incluso  hay amenazas (tanto que alguna vez ha sido prohibida) en ‘Run for your life’.

 

Es, en fin, un disco que nunca cansa. Como todos los de estos tipos.

 

CARLOS DEL RIEGO

viernes, 28 de noviembre de 2025

LOS DELIRIOS Y DEMENCIALES DESATINOS QUE LE VALIERON A JUANA DE CASTILLA EL APLEATIVO DE ‘LA LOCA’

 


Pintura de Francisco Pradilla de 1877 que representa a Juana ante el féretro 

de su marido Felipe

 

En 1555, hace 470 años, moría en su encierro en Tordesillas Juana de Castilla, que ha pasado a la Historia como Juana ‘La Loca’. La Historiografía sobre el personaje siempre ha confrontado las dos posturas: unos aseguran que fue encerrada por intereses políticos y otros que verdaderamente manifestó desde muy joven graves desarreglos mentales. Los cronistas de la época dejaron constancia de episodios psicopáticos 

 

La segunda hija de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón había nacido 75 años antes, de los cuales se pasó nada menos que 46 encerrada en una casona de la localidad vallisoletana de Tordesillas. La cuestión es si fue confinada por interés político de unos y otros o si verdaderamente sufría trastorno mental.  Repasando sucesos e incidentes de los que dejaron constancia cronistas de su tiempo decanta la duda hacia la segunda postura.

 

Todos los hijos de Isabel La Católica recibieron una educación esmerada; aprendieron literatura, humanidades, historia, arte y latín, además de ‘labores de mujer’ ellas (su hermano Juan murió antes de cumplir los veinte años), y todo lo referente a la religión católica. Se casó en Flandes al cumplir los 17 con el archiduque Felipe de Austria, un tipo de armas tomar, atractivo, mujeriego hasta el extremo, dado a todo tipo de placeres y, según los cronistas, con un carácter de mil demonios.    

 

Enamorada hasta las trancas de su marido, Juana no vivía más que para él, dejando totalmente de lado cualquier otro asunto, desde obligaciones religiosas hasta el cuidado de sus hijos. Sólo vivía para Felipe ‘El Hermoso’, que no dejaba de estar enamorado de ella, pero no paraba de perseguir a otras mujeres. Presa de los celos, y embarazada de nueve meses, lo acompañó a un baile para no dejarlo solo…, teniendo que dar a luz a su segundo hijo (el futuro Carlos I de España y V de Alemania) aquella misma noche en las letrinas del palacio de Flandes donde estaban. Volvieron a España por tierra, y al pasar por Francia el irredento Felipe se las ingeniaba para demostrar que las francesas también se le daba muy bien… A punto de parir a su cuarto hijo, Fernando, en Alcalá de Henares (1503), Felipe decidió irse a Bruselas sin ella, que no estaba en condiciones de viajar. En ese momento empezaron los desajustes mentales de Juana; al poco de marcharse su marido, empezó a gritar desaforadamente y a dejarse: “Su estado es tal que causa aflicción a los que la ven, apenas duerme o no duerme, apenas come o no come, está triste y consumida y se niega a hablar”, escribió el cardenal Cisneros. Tenía antecedentes, pues su abuela, Isabel de Portugal, ya había mostrado síntomas parecidos.

 

Nada más parir ya quiso viajar a Bruselas a reunirse con Felipe, pues según ella, cualquier nodriza podía amamantar al recién nacido (extrañó que una madre se alejara de su hijo recién nacido). La desdichada Juana sólo tenía en mente ir al lado de su marido; su madre, la poderosa Isabel de Castilla, no sólo le suplicaba sino que soportaba gritos e insultos (algo que no hubiera permitido a nadie más en el mundo). Al no poder marchar, Juana gritaba ante las puertas del castillo, a la intemperie, con frío y nieve, y allí se quedaba días y noches chillando hasta quedar exhausta. Isabel, al verla, le permitió irse a Flandes.

 

Al llegar, Felipe apenas le hizo caso, pues estaba encaprichado con una joven de cabellos rubios. Esperó su ocasión y, aprovechando que Felipe estaba fuera del palacio, buscó a la rubia damisela armada con unas tijeras. La sorprendió leyendo una carta que la otra guardó en su escote. Juana la acometió gritando y exigiendo que le diera la carta, pero la amante de su marido se la comió. Juana, enloquecida, sacó las tijeras y trató de cortarle las rubias trenzas, haciéndole también cortes en el rostro. Al griterío acudieron sirvientes y damas de compañía que consiguieron separarlas. Y cuando llegó Felipe, Juana le arrojó, fuera de sí, su trofeo: los cabellos de la concubina; y luego huyó, pero ‘El Hermoso’ la alcanzó y la sacudió hasta que Juana cayó al suelo gritando desaforadamente. Él la dejó allí, se fue a su alcoba y cerró con llave. Ella lo siguió suplicando perdón y allí quedó, a la puerta, gritando y gimiendo; arrodillada golpeaba la puerta implorando y llorando a voz en grito, pero su marido no abrió. Y así transcurrió gran parte de la noche, hasta que sin más fuerzas, la pobre Juana apoyó su cabeza contra la cerrada puerta y se quedó en silencio con los ojos muy abiertos.

 

Al parecer, ese era uno de los castigos que Felipe propinaba a su mujer: encerrarse en la alcoba para desesperarla hasta la locura; ella quedaba horas y horas tirada a la puerta, sin comer, sin atender a sus hijos, sin dormir, sin hacer caso a nadie; de vez en cuando gritaba y suplicaba y, al rato, se quedaba callada durante horas.

 

En 1504 murió Isabel de Castilla y Juana se convirtió en reina, lo que despertó las hasta entonces retenidas ambiciones de Felipe ‘El Hermoso’. Pero las cosas seguían como siempre: ella no atendía a nada que no fuera su marido y éste no paraba de hacerla rabiar con cuantas mujeres se le ponían a tiro, que debían ser muchas, pues su porte y su posición lo debían hacer irresistible y, además, no se preocupaba por esconderse. Ella moría de celos y rumiaba venganzas. Él maniobró para hacerse con la corona de España y ella, echada a sus pies, gritaba que haría todo lo que él le pidiera, todo. Su padre y su marido no dejaban de maquinar e intrigar para hacerse con el poder. Ella ni comprendía ni le interesaba ese asunto, hasta el punto de descuidar su persona: ni se lavaba ni se cambiaba de ropa hasta el punto de que vestía harapos rotos y sucios, no comía ni dejaba de llorar, comida por los celos.

 

En 1506, Felipe murió tras jugar un partido de pelota y beber agua muy fría; enfermó ese día, 16 de septiembre, le subió la fiebre, vomitaba sangre y murió ocho días después. Se dijo que su suegro lo había envenenado, aunque Fernando estaba lejos de Burgos (donde sucedió todo). Pero parece que fue la peste, pues Pedro Mártir de Anglería escribió “estamos rodeados de la peste”. Ella estuvo a su lado y probó las medicinas que le daban para comprobar que no eran veneno…, y a pesar de estar embarazada no se separó de él. Murió y ella gritó y gritó, lo besaba y abrazaba y hubo que separarla del cadáver a la fuerza. No dormía, no hablaba, no comía, no se lavaba, no mudaba su ropa.

 

Enterraron a Felipe, pero ella ordenó desenterrarlo, meterlo en un ataúd y llevarlo a Granada. Así, acompañada por un gran cortejo, emprendió viaje por una helada Castilla. En cada iglesia que paraba ella exigía que ninguna mujer entrara “porque no tentaran a su marido”, e incluso cuando un coro de monjas entonó cánticos en una capilla, ella, encolerizada, las mandó expulsar, pues ninguna mujer podía estar en la misma estancia que su marido aunque fueran monjas. A mitad de camino parió a Catalina, hija póstuma de su Felipe.

 

Finalmente, Fernando de Aragón, decidió apartarla del mundo y la encerró en aquella fortaleza de Tordesillas. Recibió visitas, pero no reconoció a nadie, ni siquiera a sus hijos, Carlos y Leonor. También fueron los comuneros, que dijeron que ella estaba de acuerdo con ellos, pero no le consiguieron arrancar su firma. Comía lo poco que comía y dormía lo poco que dormía en el suelo, no se lavaba ni peinaba, no se cambiaba de ropa; sus piernas se llenaron de llagas. Y gritaba y gritaba. Y así años y décadas. Murió la desdichada Juana en abril de 1555, pocos meses antes que su hijo el Emperador Carlos I.

 

Así, ¿estaba loca Juana ‘La loca’?      

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 19 de noviembre de 2025

¿DÓNDE ESTABAS Y QUÉ MÚSICA ESCUCHABAS EN 1985?

 


Si hubiera que escoger una única imagen del rock en 1985 sería esta,

 que no necesita explicación

 

Aquel año vio infinitos y sangrientos sucesos en todo el mundo; en realidad como casi todos los años. En el apartado del rock aun hay mucho que recordar y, sobre todo, eventos tan masivos, tan memorables como el Live Aid, que dio fecha al día internacional del rock

 

EEUU y la URSS hablan de desarme tras décadas de guerra fría. Bangladesh sufre un ciclón que deja más de 10.000 muertos. El fútbol fue escenario de varias tragedias: en Bradford, Inglaterra, se incendia un estadio en pleno partido que produce 57 muertos; en el Heysel de Bruselas una avalancha de aficionados de la Juve y el Liverpool provoca 39 muertos y 600 heridos; en el Olímpico de México una estampida  causa la muerte de 11 personas y 60 heridos. España (y Portugal) firman su entrada en el Mercado Común Europeo, hoy Unión Europea. Se producen varios accidentes de aviones que dejan miles de víctimas, y secuestros y ataques terroristas con cientos de muertos en los cinco continentes (incluyendo el perpetrado por el gobierno francés contra Greenpeace en Australia); el volcán Nevado del Ruiz en Colombia mata a más de 30.000 personas. En septiembre se encuentran los restos del Titanic a casi 4.000 metros de profundidad en el Atlántico Norte. Se lanza el vídeo juego Super Mario y Microsoft pone en el mercado el sistema Windows.Y se siguen realizando pruebas y detonaciones atómicas. Año muy convulso… como todos.

 

En 1985 tuvieron lugar grandísimos eventos como el Rock in Río, con ocho bandas de alcance mundial, desde AC DC hasta Queen, además de algunas brasileñas. También se grabó el ‘We are the world’ por parte del ‘grupo’ Usa For Africa, compuesto por Ray Charles, Bob Dylan, Michael Jackson, Paul Simon, Springsteen, Tina Turner, Lionel Ritchie…, hasta 24 grandes de la música de EEUU; el tema, escrito por Jackson y Ritchie, fue un gran éxito mundial bajo la dirección de Quincy Jones.

 

Otro enorme acontecimiento tuvo lugar el 13 de julio de 1985: uno de los festivales más grandes y recordados de la historia del rock, el Live Aid (desde entonces ese es el Día mundial del rock), con escenarios en Londres y Filadelfia, y retransmitido vía satélite a todo el mundo. La interminable lista de artistas que colaboraron en este proyecto solidario de Bob Geldof incluyó a Queen, U 2, Dire Straits, Bowie, The Who, Elton John, McCartney…, y en EEUU Crosby Stills & Nash, Judas Priest, Beach Boys, Simple Minds, Santana… Gran éxito y gran recaudación para paliar el hambre en África.

 

Aquel fue el año en que David Bowie se convirtió en el primer músico en tener todo su catálogo en formato CD (que parecía destinado a quedarse pero pronto quedó obsoleto). Y el ‘Brothers in arms’ de Dire Straits fue el primer disco de la historia grabado íntegramente con tecnología digital, sin cintas magnéticas.

 

Michael Jackson se anticipa a Paul McCartney y compra los derechos de las canciones de Beatles; Paul se llevó un enorme cabreo y se enfadó con Jackson para los restos, despotricando de él en cuanto tenía ocasión, pues se sintió “engañado y estafado”. La sociedad de radiodifusión de Sudáfrica censura y prohíbe la música de Stevie Wonder porque éste dedicó el premio Óscar, ganado el día anterior, a Nelson Mandela; y es que en Sudáfrica hubo hasta 1992 segregación racial, racismo legal.

 

En diciembre dos fans de Judas Priest se disparan en la cabeza intentando suicidarse (uno lo consiguió, el otro quedó hecho polvo) porque, decían, en el disco había mensajes que así lo sugerían. El año siguiente se celebró el juicio, en el que la banda quedó exonerada; sus miembros dijeron que si fueran capaces de meter mensajes subliminales que obligaran a algo al público serían del tipo “comprad nuestros discos y venid a nuestros conciertos; jamás pediríamos a nuestros fans que se mataran; eso es estúpido”.

 

Entre los grandes discos publicados en 1985 (que los hubo, aunque el rock ya no era lo mismo) pueden destacarse el ‘First & last & always’ de Sisters of Mercy, una de las cumbres del rock gótico. El magnífico ‘Low life’ de New Order, que incluía piezas insuperables como ‘Love vigilants’, ‘Perfect kiss’ o la irresistible ‘Subculture’. El inolvidable  ‘Brothers in arms’ de Dire Straits, que sigue sonando igual de intenso. El injustamente olvidado ‘Phantasmagoria’ de The Damned, cargado de atractivo gótico y que en algunas versiones incluyó una particular versión del ‘Eloise’ de Barry Ryan (original de 1968). Imposible no incluir el ‘The head od the door’ de The Cure, con esa mezcla de post punk, new wave e incluso matices góticos, y con canciones tan brillantes como ‘The blood’, ‘In between days’ o ‘Close to me’. The Cult lanzaron ‘Love’, que merece ser recordado como muestra del rock más duro de los ochenta sin perder ese toque de la época, con piezas tan poderosas como ‘Rain’ y sobre todo ‘She sells sanctuary’. The Jesus & Mary Chain dejaron a todo el mundo de piedra con su ruidosísimo, aunque atractivo, ‘Psychocandy’.

 

Ese año también dejó algunos singles que nunca han dejado los altavoces. ‘The whole of the moon’ de The Waterboys, apasionante combinación de guitarras, violines, trompetas y otros instrumentos de viento; un tema deslumbrante. La elegante ‘The killing moon’ y la enigmática ‘Silver’ de Echo & the Bunnymen. Con un sonido verdaderamente explosivo salió ‘Machinery’ de los alemanes Propaganda, canción que sonó y llenó pistas en toda Europa con su tono apoteósico. Los noruegos ‘A-ha’ consiguieron un bombazo mundial que aun hoy sigue resonando, ‘Take on me’. David Bowie y Mick Jagger volvieron (por enésima vez) a lo alto de las listas, esta vez al revistar a dúo el ‘Dancing in the street’ (de Martha & the Vandellas, de 1964). ‘Don´t you forget about me’ de los Simple Minds, que no ha perdido chispa ni encanto. ¿Quién puede resistirse al ritmo de ‘Fresh’ de Kool & the Gang por más que hayan pasado 40 años? Aplastante y con un ritmo y ambiente únicos, ‘Love like blood’ de Killing Joke sigue impresionando. Típico de los ochenta es el ‘Shout’ de los Tears For Fears, aun con magia. Siempre que sale ‘Duffman’ en Los Simpsons suena el ‘Oh yeah’ de Yello.

 

En España hay que destacar canciones como la irreverente ‘Devuélveme a mi chica’ de Hombres G;  la no menos chula ‘Bailaré sobre tu tumba’ de Siniestro Total; la antibelicista ‘Querida Milagros’ de El Último de la Fila; el siempre combativo Rosendo con su ‘Agradecido’; ‘Olaf el vikingo’ de los ‘ramones de Algete’, o sea, Los Nikis; la cargada de ritmo e intención ‘Ni tú ni nadie’ de Alaska y Dinarama; la inolvidable ‘Cuatro rosas’ de Gabinete Caligari; la evocadora ‘No mires a los ojos de la gente’ de Golpes Bajos; los leoneses Los Cardiacos sacaron un maxi con dos canciones muy recomendables, las excelentes ‘La costa oeste’ y ‘Silencio en el dial’.

 

Sí, el 85 del siglo pasado aún dejó piezas y momentos inolvidables.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 12 de noviembre de 2025

‘MI FE SE PERDIO EN MOSCÚ’, EL LIBRO QUE CUENTA LA EXPERIENCIA Y DESENGAÑO DE UN COMUNISTA ESPAÑOL

 


Enrique Castro Delgado, autor de 'Mi fe se perdió en Moscú', libro donde muestra su desencanto y decepción al conocer de primera mano el 'paraíso socialista'

 


José Diaz y Dolores Ibarruri, que se convirtió en secretaria del PCE

 tras el suicidio de Díaz

En marzo de 1985 llegó a Secretario General del Partido Comunista de la URSS Mijail Gorbachov, con lo que se inició el proceso de demolición del país del comunismo; la escenificación del colapso se produjo el 9 de noviembre de 1989 con la caída del Muro de Berlín.  El dirigente comunista Enrique Castro Delgado se exilió al acabar la Guerra Civil Española y llegó a Moscú el mismo 1939. Caído en desgracia, consiguió huir a México, donde escribió en 1964 el revelador libro ‘Mi fe se perdió en Moscú’

 

La primera parte del libro se titula ‘Mi llegada al país de la felicidad’. Al principio dice eufórico: “Ya estoy en Moscú. El mundo capitalista queda allá con su miseria y su explotación. He salido de un infierno. Ahora estoy en el país del socialismo, donde todos somos iguales. Mis sueños se han convertido en realidad. Ayer todo lo veía a través de los libros y revistas; desde hoy lo veré a través de los hombres y las cosas” (pág. 13).

 

Poco a poco va viendo por sí mismo. “También aquí existe el principio religioso de pecar y hacer penitencia (…) pero no se admite pecar, hacer penitencia y volver a pecar. Aquí la penitencia empieza y nunca termina… Y para no tener que hacer una penitencia que se transmite de padres a hijos, lo mejor es no pecar nunca (…). Es fácil: decir que el mundo capitalista es un infierno, que Stalin no se equivoca nunca y aplaudir siempre que en se pronuncia su nombre; creerse las estadísticas, la democracia y el bienestar soviético… Es una ley general. Y quien la cumple sube y sube y sube. Y quien no la cumple baja y baja y baja (69). “Me habían hablado de muchas cosas (…). El socialismo no es sólo la eliminación de las clases. Debe ser el bienestar de los hombres (…). Pero el bienestar sólo ha llegado a unos cuantos (…): a los funcionarios del Partido, a los del Gobierno, a los de los sindicatos, a los miembros del ejército y de la NKVD” (96).

 

Miembros españoles de la Komintern visitan a sus compatriotas que trabajan en las fábricas de Jarkohv, Krematorsk y Vorochilogrado: “¿A qué obedecerá que la mayoría de directores de fábricas, altos funcionarios del gobierno, del partido, de los sindicatos y generales del ejército estén tan excesivamente gordos? (99). En la fábrica de Krematorsk (donde viven y trabajan cientos de españoles) de catorce niños que nacieron en un año sólo quedan vivos dos. Ambos son un estudio anatómico. ¿Cómo es que han muerto tantos? ‘Con nuestro salario (responden) no podíamos pagar la ‘casa cuna’, donde reciben la leche necesaria para que nuestros niños vivan’ (101). Hemos hablado con el director de la fábrica… Que trabajen más y ganarán más (dijo)” (102).

 

El autor describe a los obreros como harapientos, famélicos, encorvados, cansados y tristísimos en varias ocasiones. E insiste en que nadie, ni el gobierno, ni los sindicatos, ni los directores de las fábricas, ni los delegados del Socorro Rojo hacen nada de nada. Como mucho redactan informes que se van pasando unos a otros sin que nada cambie para los desdichados españoles que se creyeron que emigraban al “país de la felicidad, al país del socialismo”. Dicen los funcionarios del gobierno, de los sindicatos, de Socorro Rojo…: “No tenemos ropa de invierno que darles. Las peticiones de ayuda económica debe aprobarlas el Comité Ejecutivo. Estamos estudiando la situación y la forma de solucionarla. El Socorro Rojo no puede dar dinero siempre…” (105). “Nuestros compatriotas tratan de mantener a sus familias (…), tuberculosis, mortandad, perdida la esperanza después de haberla perdido en otros… (…) ¿Qué piensan de la URSS, del régimen soviético, del socialismo? (…) Se limitan a pensar en la hora de regresar a España… a esa España de la que se habla poco y se quiere más que nunca” (106).      

 

El secretario del PC de España, José Díaz, va a exponer su informe sobre la situación política y económica de España ante los integrantes de la Komintern, es decir, de la Internacional Comunista, el órgano que agrupa en Moscú a todos los representantes comunistas de los países donde el comunismo fue derrotado y expulsado: Alemania, Italia, Checoslovaquia, Ucrania, Polonia, Francia , Hungría, Bulgaria, España…; los jefes son el ucraniano Dimitri Manuilski y el búlgaro Gueorgui Dimitrov, que son los que mandan e informan al Kremlin y a la NKVD (policía política). Díaz lee su informe. Cuando terminan los traductores pregunta si alguien quiere decir algo. Dolores Ibarruri se levanta, mira su cuaderno de notas en el que no hay escrita ni una palabra y dice: “Estoy totalmente conforme con lo expuesto por el camarada Díaz (…) refleja la situación real, política y económica de nuestra patria”. Jesús Hernández (otro dirigente del PCE) discrepa: “No estoy conforme (…) los datos son muy dudosos (…) lo que se dice sobre la crisis del fascismo español (…) es una fantasía”. Los jefes Manuilski y Dimitrov asienten a lo dicho por Hernández. Ibarruri los ve, vacila y se vuelve a levantar para decir: “Estoy de acuerdo con Hernández, si antes me expresé de otra manera fue por no contradecir al camarada Díaz”. Todos los presentes quedan perplejos ante el cambio radical de opinión de ‘Pasionaria’. José Díaz vuelve a tomar la palabra dirigiéndose a Ibarruri: “¿Por qué no has dicho esto en tu primera intervención o en mi despacho cuando antes te leí mi informe y te pedí tu opinión?” (88-89). Esta situación deja en evidencia que llevar la contraria a los jefes puede acarrear trágicas consecuencias y, por tanto, más vale decir lo que sea para mostrarse de acuerdo con ellos; y que Ibarruri estaba muy pendiente de los jefes para estar de acuerdo con ellos aun cuando acabara de decir lo contrario.

 

Cuando ya ha comenzado la II Guerra Mundial. En Moscú un grupo de gente habla en la calle. Se acercan uniformados con pistola y preguntan: “¿De qué hablan camaradas? De la guerra, camarada (contestan). ¿Y qué decían? Silencio. ¿Qué decían? Que la situación es grave, camarada. ¿Quién decía eso? Yo camarada… Un hombre muerto en el suelo, y en el suelo un charco de sangre… Al poco, la sirena de una ambulancia” (189).

 

En la página 330, Enrique Castro Delgado, que ya ha caído en desgracia ante los delegados españoles de la Komintern (encabezados ya por ‘Pasionaria’) explica que le han ofrecido redimirse trabajando de obrero en una fábrica: “14 horas de trabajo; tres platos diarios de agua caliente con algunos trozos de berzas; ritmos de trabajo que hacen pensar que Ford y Citroën eran buenas personas (…); 10 rublos diarios de jornal; 30 por ciento de descuentos por diferentes conceptos; vigilancia odiosa de seis ojos entrenados para ver qué pasa e interpretarlo: los del secretario del Partido, los del secretario del sindicato y los de la NKVD…, que te pueden acusar de producción escasa y sabotaje (…) y teniendo que responder siempre que soy un ciudadano del país de la felicidad”. Varias veces Castro Delgado y su mujer, Esperanza, repiten: “El socialismo es un inmenso campo de concentración”.

 

Pequeñísimo extracto del muy recomendable y revelador ‘Mi fe se perdió en Moscú’, libro que explica cómo era la vida en el país del socialismo, donde no había clases sociales y todo era felicidad. Contado de primerísima mano por uno que en 1939 llegó convencido de la perfección del comunismo.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 5 de noviembre de 2025

BILL WYMAN HABLA DE BRIAN JONES Y LOS ROLLING STONES, HENDRIX, KEITH MOON, THE BEATLES

 


Bill Wyman con Keith Moon, de The Who, de quien decía que era capaz de 
las mayores locuras


Bill Wyman y Ringo Starr siempre fueron muy buenos amigos

 

Es bastante habitual que, cuando los músicos de rock cumplen años, muchos años, se suelten la lengua y cuenten recuerdos, anécdotas y chascarrillos variados de sus colegas. Durante sus treinta años con los Rolling Stones, Bill Wyman se cruzó con innumerables iconos musicales y acumuló un sinfín de historietas memorables con figuras como Hendrix, Keith Moon, Beatles…

 

Bill Wyman dejó su grupo de siempre 1993, pero se mantuvo activo en la música con su proyecto personal Bill Wyman's Rhythm Kings, banda que fundó en 1997. De todos modos, sus tres décadas como bajista de los Stones dieron para mucho, tanto en lo artístico como en lo personal, y dejaron en su memoria infinidad de situaciones compartidas con otros músicos legendarios.

 

Contó hace unos años: “Vi por primera vez a Jimi Hendrix en un club de Queens, Nueva York, en 1966, cuando era conocido como Jimmy James. Hacía cosas que la gente normal no hacía, aunque se sabía que ya se habían hecho antes: tocar la guitarra en la nuca o con los dientes. Jimi era un buen tipo y todos los Stones se llevaban muy bien con él. Cuando volvimos de Estados Unidos me encontré con The Animals en un club de Londres. El bajista Chas Chandler me dijo que se iban a EEUU a tocar, y entonces le recomendé que, si iban a Nueva York, fueran a ver a un tal Hendrix, un guitarrista fantástico. Me hizo caso, lo conoció, lo contrató y lo trajo a tocar a Londres. Fui de los primeros en verlo en el The Bromel Club en 1967. Había muy poco público, pero dio igual, roció su guitarra con gasolina y le prendió fuego”.

 

Sobre sus compis: “Siempre que los Stones salíamos de gira Brian y yo compartíamos habitación. Podía ser muy dulce y encantador, era más inteligente que cualquiera de los demás y se expresaba con mucha claridad. Pero a veces también podía ser un pequeño cabroncete. Tenía un lado malvado, que es por el que mucha gente lo recuerda. Un día se fue con mi  novia y, esa misma noche en la habitación, lo perdonabas porque ponía esa sonrisita inocente y angelical: «Lo siento, tío, decía, no era mi intención». Así que lo amabas y lo odiabas a la vez. Siempre he hablado bien de él porque fue el creador de los Rolling Stones. Me da igual lo que digan de Mick y Keith o lo que ellos digan, pero si no hubiera sido por Brian probablemente habrían tenido una banda diferente en Dartford, allá en el campo donde vivían. No eran londinenses aunque Mick siempre intenta imitar el acento cockney, algo que, la verdad, no se merece. Los únicos de clase trabajadora en los Stones éramos Charlie y yo. Cuando dejé los Stones, tardé unos meses en reconstruir mi relación con ellos. Fue bastante estresante, pues no querían que me fuera. Así que se pusieron muy desagradables. En vez de ser amables y decir: «¡Han sido 30 años geniales! ¡Un saludo, colega!», Mick decía las cosas más absurdas y estúpidas con esa actitud de niño mimado que tenía, como: «Bueno, si alguien tiene que tocar el bajo, lo hago yo. No puede ser tan difícil». Y Keith: «Nadie deja esta banda a menos que esté en un ataúd». Pero hay que entenderlos y, al fin y al cabo, compartimos mucho durante mucho tiempo”.

 

Raro es el músico de aquella época que no cuenta algo de Keith Moon: “Solía ​​quedarme mucho en casa de Moonie. Era un tipo estupendo pero ¡madre mía!, cómo se pasaba con la bebida. El médico venía y le recetaba un montón de cosas, y tres días después Keith se las había tomado todas. Había Valium 10, pastillas para dormir, estimulantes, anfetaminas..., y él lo tomaba todo sin parar. Y por las mañanas, champán con brandy. Yo lo miraba incrédulo. Una vez, mientras me preparaba una taza de té por la mañana, bajó su encantadora novia sueca (Annette Walter-Lax); yo los había oído discutir arriba y ella bajó se me presentó con arañazos ensangrentados a ambos lados de la cara. Le pregunté: «Annette, ¿qué ha pasado?». Y ella respondió: «Oh, nada. Keith me tiró el gato»… Hacía las cosas más descabelladas. Si quedaba conmigo y con Ringo en Tramp, llegaba vestido de cazador de pies a cabeza. Había alquilado todo el equipo necesario para la caza del zorro: sombrero, abrigo, fusta, pantalones de montar. Una vez le compró un cementerio en el suroeste de Inglaterra como regalo de cumpleaños a John Entwistle, bajista de The Who”.

 

También tiene cosas que contar de Beatles: “Solía ​​ver a John Lennon bastante a menudo en Estados Unidos; nos encantaba sentarnos y charlar. Recuerdo que una vez, en Los Ángeles, me dijo: «Me encantaría ir de gira contigo y con Charlie como sección rítmica algún día». Pero, claro, nunca sucedió. También pasaba mucho tiempo con Paul McCartney; de hecho, le regalé un montón de recuerdos de los Beatles que nunca habían tenido, como películas de ellos tocando en el Shea Stadium en1965 u otra de ellos tocando en Washington en febrero de 1964, que fue el primer concierto que dieron en Estados Unidos. Luego le di a Ringo un montón de cosas del cómico Tony Hancock. De todos ellos era con Ringo con quien tenía una relación más cercana. Lo veía mucho en los 70, cuando él vivía en Montecarlo y yo en el sur de Francia. Íbamos a discotecas, bebíamos, íbamos a Montecarlo, cenábamos…, luego venía a mi casa y veíamos videoclips. Eran buenos tiempos. Todavía lo veo de vez en cuando. George Harrison tocó en uno de los discos de Rhythm Kings (grupo en solitario de Wyman) justo antes de morir, el ‘Double Bill’, de 2001. Lo llamé y le dije: «¿Puedes grabar una parte de guitarra en este tema?». Me respondió: «¿Para qué me llamas? Tienes a dos de los mejores guitarristas del mundo en tu banda: Albert Lee y Martin Taylor. ¿Para qué me quieres?, yo sólo sé tocar  una nota». Y le dije: «George, esa es la nota que quiero”. Entonces me dijo: «De acuerdo. Envíame la cinta». Y así lo hice. Su parte de guitarra fue genial. Después me escribió una carta preciosa agradeciéndome que le hubiera pedido que lo hiciera. La firmó como ‘Bert Weedon’ (¿)”.

 

Pocos pueden contar batallitas así con tipos así.

 

CARLOS DEL RIEGO